Residuos Madera

Constituye la mayor fuente de bioenergía en nuestro país, a partir de la explotación de pinos y eucaliptus, principalmente en la zona sur y austral.

Los residuos de madera son en su mayoría obtenidos de la industria forestal, donde dividen el material entre los de uso comercial, industrial y residuos. Estos últimos son consumidos de forma particular como leña para calefaccionar hogares, o para generar bioenergía a través de los procesos de producción de Biogás.

Los tipos de residuos de madera que se utilizan para obtener bioenergía son: la leña, utilizada para calefacción y movilizar pequeñas maquinarias; pellets, que son prensados de aserrín y sirven como combustible, similares a la leña pero más eficientes; y desechos orgánicos como ramas, hojas, etc.

Nuestra geografía ofrece amplios bosques que pueden ser empleados para la obtención de bioenergía. Sin embargo, existen sectores en que la actividad agrícola y los recursos hídricos impiden la explotación de esta fuente energética. Si se considera la producción forestal de nuestro país, el aprovechamiento de los residuos de madera es una alternativa útil. Por esta razón la Estrategia Nacional de energía 2012-2030 pretende potenciar el área de la bioenergía a través de la realización de una planificación de los ciclos de tala de bosques, desde la Región de Coquimbo hasta la Región de Magallanes.

El documento destaca la importancia que tiene el aprovechar los residuos de la industria forestal, considerando que en el proceso se desecha leña, restos vegetales y ramas. De esta manera, en vez de ser eliminados, son procesados para obtener energía térmica o eléctrica. Se estima que la superficie de bosque nativo factible para la generación de bioenergía, considerando el volumen de residuos aprovechables, alcanza un total de 21,6 millones de TS/año, siendo las industrias forestales las mayores contribuyentes de las regiones de Los Lagos y de Aysén.

Sin embargo, no todos los residuos sirven para la producción de bioenergía, además de que parte de estos son utilizados por el sector residencial para calefacción. Por lo anterior, se obtiene una cantidad de biomasa técnica neta anual que se traduce en una potencia eléctrica de 2.129 MW por año de la cual un 56% corresponde a las regiones desde el Maule hasta Los Lagos, un 43% a las regiones de Aysén y de Magallanes, y solo un 1% a la zona central.

Otras limitaciones para la producción de bioenergía corresponden a los usos del suelo, su erosión y las restricciones legales. A esto se suman diversos escenarios de resguardo global, como el cuidado de parques, resguardo agrícola, resguardo hídrico y resguardo hídrico-agrícola. En el mismo estudio se analizó el consumo de biomasa forestal del país, donde se concluyó que cerca de un 53,6% del consumo de biomasa en Chile es de origen nativo, principalmente leña.

  • Leña y medio ambiente

    La leña es una fuente energética muy accesible por su precio y disponibilidad. Al utilizar leña para calefaccionar o cocinar se están remplazando a los combustibles fósiles, fuentes más sucias debido a sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). La biomasa es una fuente de emisiones de CO2 biogénico, por lo tanto cuando la leña proviene de bosques que han sido cultivados y tratados de manera sustentable, las emisiones generadas son equivalentes a las capturadas por estos bosques, manteniéndose un equilibrio de GEI en la atmósfera.

    Sin embargo, cuando los árboles son talados más rápido de lo que se regeneran, los bosques de donde provienen podrían sufrir alteraciones que culminarían en la deforestación. Esto trae consigo problemas al ecosistema, biodiversidad, captura de CO2 y erosión. Otro efecto de la tala desmedida, es la explotación de especies de árboles nativos más vulnerables, que en ocasiones son remplazados por especies exóticas, generando impacto en el ecosistema.

    Usar leña húmeda

    Pero quemar leña también puede llegar a ser muy ineficiente en relación a otros combustibles. Esto se debe a que la leña utilizada generalmente tiene niveles de humedad que bajan sus propiedades energéticas.

    El humo proveniente de la quema de leña contiene contaminantes en el aire, los cuales son dañinos para la salud como el monóxido de carbono o material particulado (MP 2,5 y 10). Estos contaminantes generan grandes estragos en la calidad del aire de ciudades, llevándolas a niveles de saturación y generando situaciones de enfermedades respiratorias en los ciudadanos.

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