Participación y Diálogo

Para definir el tipo de energía que queremos como país la participación de la ciudadanía es esencial.



Para generar energía se utilizan o impactan recursos naturales que son de todos los chilenos, por lo que cada ciudadano tiene el deber y el derecho de opinar sobre lo que se hará con ellos. Además, las centrales que generan energía afectan intereses de distintos grupos de la sociedad, los que deben ser considerados al momento de tomar la decisión de llevar a cabo o no un proyecto de generación.

Por ejemplo, algunos grupos de personas promueven la conservación de la naturaleza, por lo que no están de acuerdo con proyectos que puedan afectarla seriamente. A otros les preocupa que se afecten espacios que tienen un alto significado cultural o religioso, especialmente a aquellos ciudadanos que pertenecen a nuestros pueblos originarios y que residen en dichos lugares. También existe preocupación por la pérdida del valor de una propiedad –terreno, casa u otro– o posible expropiación al encontrarse cerca de una central de generación de energía. Hay otros grupos que piensan que puede afectar actividades económicas o productivas como la agricultura, la pesca artesanal, el turismo, etc.

Por otro lado, hay quienes se entusiasman con la posibilidad de que un proyecto se instale en su entorno, por la generación de nuevos empleos, porque podrían ofrecer servicios a esta –alimentación, alojamiento, mantención de maquinarias, etc.–; o bien porque los trabajadores que llegan al sector comienzan a gastar su dinero en el comercio local.

Dado que se pueden presentar diversos intereses ante un proyecto, es necesario establecer un diálogo entre los distintos actores, con el fin de llegar al máximo de acuerdos posibles. Es fundamental analizar la viabilidad del proyecto energético entendiendo que todos los que vivimos en el país utilizamos la energía de una u otra forma.

Es en el desarrollo de este diálogo que se produce la participación de la ciudadanía en las decisiones respecto a la energía.

Participación ciudadana

Hoy en día en nuestro país no existe un diálogo fluido ni significativo entre los distintos ciudadanos afectados en torno a un proyecto de generación de energía, pues el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) solo exige que la empresa diseñe su proyecto, realice un estudio de impacto ambiental y lo presente al sistema de evaluación.

Dentro de este proceso, los distintos servicios públicos se pronuncian respecto al proyecto y le hacen observaciones para que genere menos impacto. Asimismo, los ciudadanos interesados pueden realizar observaciones al proyecto y asistir a reuniones donde la empresa presenta su plan con sus principales características. Los interesados pueden hacer preguntas sobre la iniciativa y la empresa debe responder por escrito, dentro del proceso de evaluación.

El SEIA no está orientado a facilitar un verdadero diálogo entre los distintos actores relacionados a un proyecto de generación eléctrica, sino más bien a evaluar el proyecto en términos técnicos.

Participar en torno a la energía

El Ministerio de Energía está trabajando para que el SEIA de los proyectos promueva un mayor diálogo entre los distintos actores, con el objetivo de generar proyectos que consideren los intereses de los distintos grupos sociales y se les dé representatividad, además de mejorar el nivel de desarrollo de los ciudadanos que habitan el territorio donde se instalará el proyecto.

La División de Participación Ciudadana trabaja en tres grandes ámbitos:

  • Diseño de estándares participativos de desarrollo de proyectos de energía que indiquen la forma en que las empresas debieran involucrar a los ciudadanos en el diseño, evaluación, construcción y operación de los proyectos. Esto busca incluir participación ciudadana en la definición de las características del proyecto, en la identificación de los impactos que este puede tener, en la definición de las reducciones, mitigaciones y compensaciones, en el monitoreo del cumplimiento de los compromisos adquiridos y en la generación de empleo local, entre otros.
  • Diseño de un mecanismo de mediación o diálogo entre empresas y comunidades, para aquellos casos donde el debate no se ha podido desarrollar apropiadamente entre las partes involucradas y se encuentran en una situación de conflicto. Para estos casos se buscará un mediador o facilitador que genere las condiciones para que el diálogo se dé y exista una real participación ciudadana en torno al proyecto.
  • Diseño de un mecanismo donde las empresas compartan parte de los beneficios que obtienen por el desarrollo de sus proyectos con las comunidades cercanas, y que las actividades o inversiones que se realicen con esos dineros sean decididas con un fuerte grado de participación.