Líneas de Acción

Según el Ministerio de Energía, disponer de energía es una condición necesaria para el crecimiento, desarrollo económico y para avanzar hacia una mayor inclusión social.



Alcanzar una matriz energética diversificada, sustentable, equilibrada y que garantice al país mayores niveles de soberanía en sus requerimientos de energía, es un desafío país que demanda una amplia legitimidad social, política y técnica. En tal sentido, las decisiones que adopta el Ministerio de Energía se reflejan en la capacidad de crecer en el futuro, en la competitividad del país, y en los precios que las familias y empresas pagan.

Bajo estos criterios se elaboró la Agenda de Energía impulsada por el Gobierno, una hoja de ruta con políticas y acciones para lograr avances sustanciales en los próximos diez años en materia energética:

1) Reducir los costos marginales durante este período de Gobierno en un 30%.
2) Reducir los precios de las licitaciones de suministro eléctrico en un 20%.
3) Cumplir la meta del 20% de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) para el año 2025.
4) Desarrollar el uso eficiente de la energía para reducir en un 20% el consumo de energía proyectado al año 2025.
5) Convertir a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) en un actor con protagonismo en los desafíos energéticos del país.
6) Desarrollar una política energética de manera participativa e incorporando a las regiones, para contar en el año 2015 con una Estrategia de Desarrollo Energético validada por la sociedad chilena.

Además de estas políticas, la Agenda de Energía tiene siete ejes fundamentales, que son la columna vertebral de este plan de acción:

Eje 1. Un nuevo rol del estado para el desarrollo energético

Queremos que el Ministerio no sea un simple espectador, sino que un ente protagonista, por lo mismo, se contemplan varias medidas para  fortalecer la institucionalidad del Ministerio de Energía, tales como modernizar la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC); dotar a ENAP de un gobierno corporativo; elaborar una Política Energética de Estado con validación social, política y técnica; potenciar la ciencia e innovación energética; impulsar una mayor transparencia para los actores del sector y los consumidores; y fortalecer el sistema para abordar situaciones de seguridad y emergencia energética.

Eje 2. Reducción de precios de la energía, con mayor competencia, eficiencia y diversificación en el mercado energético

Somos uno de los países con la energía más cara de América Latina y debemos hacer algo al respecto. Por esta razón, hemos propuesto diversas medidas, tales como: mejorar la regulación de las licitaciones de suministro para clientes regulados; promover el uso de Gas Natural Licuado (GNL) en la generación eléctrica en reemplazo del diésel, y generar medidas pro Eficiencia en Mercado de Distribución de Gas de Red (a través de la regulación de tarifas).

Eje 3. Desarrollo de recursos energéticos propios

No somos un país rico en carbón, petróleo ni gas. Sin embargo, somos la nación con la mayor radiación solar del planeta, tenemos una costa de 4 mil kilómetros, vientos, ríos, cuencas y volcanes, es decir, somos extremadamente  favorecidos en materia prima para impulsar el desarrollo de las energías renovables. Las licitaciones de las distribuidoras ofrecen una opción concreta para ello. Entre las medidas propuestas se contempla apoyar el desarrollo hidroeléctrico con criterios de sustentabilidad; estimular la integración de las ERNC en cumplimiento a la Ley 20/25; promover el desarrollo de un mercado ERNC de autoconsumo socialmente eficiente y transversal; promover el desarrollo de la geotermia; desarrollar planes especiales para zonas extremas o aisladas, y mejorar el uso de la leña.

Eje 4. Conectividad para el desarrollo energético

Igual de importante que la generación eléctrica es la transmisión. Por lo mismo, entre las medidas propuestas se contempla un nuevo marco regulatorio para el transporte de energía (Transmisión troncal y Subtransmisión); la interconexión SIC-SING; la adecuación normativa de la operación de los Sistemas Interconectados para la incorporación eficiente y segura de las ERNC; generar una Reforma a los Centros de Despacho Económico y Carga (CDEC), y lograr una interconexión regional.

Eje 5. Un sector energético eficiente y que gestiona el consumo

La Eficiencia Energética debe ser la regla y no la excepción, es decir, debemos cuidar nuestra energía, lo que no significa que se utilice menos, sino que se sepa utilizar, manteniendo la misma calidad de vida. Debemos tener presente que la Eficiencia Energética, es la energía más limpia y barata, por ello, es necesario tomar conciencia de su importancia. En Chile, el sector Industria y Minería consume un 39% de la energía y un 67% de la electricidad. Entre las medidas propuestas se contempla una nueva Ley de Eficiencia Energética; masificar el desarrollo de proyectos de eficiencia energética; apoyar la gestión energética de las municipalidades; campañas masivas y programas educacionales en Eficiencia Energética.

Eje 6. Impulso a la inversión energética para el desarrollo de Chile

Promover las inversiones proyectadas en el sector y la incorporación de nuevos actores y tecnologías. Entre las medidas propuestas se contempla: el desarrollo de capacidades para el seguimiento y gestión de proyectos energéticos; generar licitaciones en conjunto con el Ministerio de Bienes Nacionales de Terrenos Fiscales para el desarrollo de proyectos de generación; apoyar el desarrollo de proyectos de generación de base termoeléctricos que den energía segura al país y que cumplan con los estándares medioambientales; lograr la incorporación de las comunidades en el desarrollo de proyectos energéticos.

Eje 7. Participación de comunidades y ordenamiento territorial

Como Ministerio de Energía reconocemos que el desarrollo de proyectos energéticos trae consigo un impacto, por lo que nuestro trabajo debe ser mitigarlo. Chile necesita de energía, pero también necesita que los proyectos vayan acompañados de una seguridad medioambiental y de las comunidades quienes los acogen. Hoy, es fundamental una interacción entre las empresas y la población, que ambas partes sean socios en su ejecución, de tal forma que todos queden satisfechos. La definición de un ordenamiento territorial garantiza la convivencia armónica entre las distintas actividades económicas y las comunidades cercanas. En el caso del sector energético, permitirá identificar alternativas que faciliten las condiciones para el desarrollo de los proyectos y que involucren un modelo de construcción participativo e inclusivo. Entre las medidas propuestas se contempla: el desarrollo de una agenda de Ordenamiento Territorial para la hidroelectricidad; avanzar en un ordenamiento territorial para fomentar el desarrollo energético, y el diseño de estándares e institucionalidad para el desarrollo participativo de proyectos.