Fortalezas y debilidades del carbón en el medioambiente

carbon-carbonEl carbón, por ser el pionero de los combustibles fósiles, demostró una gran cualidad al ser relativamente fácil de transportar y generar energía en el lugar que se requería. Su principal debilidad es la contaminación atmosférica.

Carbón y medioambiente

Hubo una época en que el nivel de desarrollo de una ciudad se medía por el número de chimeneas echando humo, lo cual indicaba una ciudad industrial, donde había buen trabajo, buenas ganancias y prosperidad en los aspectos urbanos y sociales. Fueron los años post revolución industrial, época en que el cuidado mediombiental todavía no era un tema relevante.

En tiempos pasados, las máquinas a vapor, los ferrocarriles y los buques también fueron contaminantes, pero su beneficio parecía cumplir con creces las expectativas de la población, de manera que no se tenía conciencia del deterioro ambiental y de la salud, no solo en lo regional o local, sino que a nivel planetario.

La mayor ventaja del carbón como combustible para producir energía está dada por las grandes reservas de ese mineral en el mundo. Prácticamente todos los continentes tienen yacimientos de carbón, que desde el siglo XIX se han explotado masivamente, y aún quedan numerosos yacimientos por explotar.

El carbón es uno de los combustibles para la generación eléctrica más combatidos en la actualidad por las alteraciones que produce en la calidad del aire, en la ocupación y degradación de grandes espacios y por la contaminación de las aguas, tanto marinas como terrestres.

El carbón de mina en una central termoeléctrica, generalmente requiere un puerto a donde llega el mineral, el que al ser desembarcado produce polvillo que queda a merced del viento o puede caer directamente al mar produciendo contaminación de las aguas y fondos oceánicos. Esto se debe especialmente por la gran cantidad de material demandado. La contaminación acidifica las aguas y afecta a microorganismos, flora y fauna.

También el polvillo constituye un foco de suciedad del aire y del suelo en los lugares de acopio y durante el traslado, ya sea en cintas transportadoras o en camiones. Todos estos procesos tienen rigurosos procedimientos que las compañías deben cumplir, pero no se pueden predecir las fallas y a veces las catástrofes, como son los deslizamientos por lluvias excesivas o tormentas de vientos huracanados que esparcen el mineral a grandes distancias.

Los esfuerzos por disminuir la contaminación

Toda quema de combustible necesariamente deberá expulsar los gases remanentes, que en el caso del carbón son principalmente CO y CO2. Estos son los más nocivos gases de invernadero, según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático auspiciado por Naciones Unidas (IPCC), y son grandes culpables de dicho cambio atmosférico.

Actualmente, hay numerosas formas de atrapar el hollín (material particulado) que sale de las chimeneas de las centrales termoeléctricas; sin embargo, estos sistemas son de alto costo y no pueden retener el 100% del residuo, de allí que siempre habrá contaminación en los alrededores, tanto en los suelos, en la vegetación y cultivos, como en las viviendas aledañas. El viento es capaz de llevar este sedimento a grandes distancias. Por otra parte, el material particulado atrapado también debe ser acopiado y constituye un problema para la compañía que opera la faena.

Las explotaciones mineras pueden ser a rajo o cielo abierto, como la mina de carbón de Isla Riesco en Chile, o en piques y galerías subterráneas, como lo fueron las minas de Lota. Ambas tuvieron comienzos muy difíciles para los trabajadores que laboraban en ellas, especialmente bajo tierra, pero la tecnología moderna hace que el proceso sea eficiente y constituya una fuente de trabajo importante para numerosos países del mundo.

Lo relevante es que la ciencia y la tecnología están empeñadas en lograr el uso eficiente y limpio del carbón, y las diferencias entre las huellas ecológicas del pasado y las que quedan en la actualidad son muy diferentes.

  • Los motores a vapor

    Una de las grandes revoluciones en la agricultura mundial fue la invención de los motores a vapor. Con ellos se hicieron poderosas maquinarias, que movidas a carbón como combustible, podían cosechar mecánicamente decenas de hectáreas de cereales o cortar pasto para forraje de invierno. Esto reemplazó al trabajo manual de miles de trabajadores, que laboraban largas horas del día y a pleno sol en condiciones difíciles para el bienestar humano.

  • En 1952, en Londres, durante una semana de invierno de mucho frío, con una inversión térmica muy baja y densa niebla, se produjo una catástrofe desde el punto de vista de la calidad del aire, en que miles de personas murieron por la contaminación ácida que se generó.

    La inversión térmica significó que el espacio para dispersar el humo de las chimeneas encendidas con carbón mineral se redujera al mínimo y concentró los contaminantes. El agua de neblina convirtió estos contaminantes en niebla ácida, lo que agravó el problema. Las cifras sobrepasaron los 4.000 muertos en una semana. (J. Vergara, 2004).

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