Energía y Sociedad

El desarrollo de la sociedad y el consumo de la energía han estado íntimamente ligados a lo largo de la historia. Incluso, se establecido que la energía es clave para el desarrollo de las civilizaciones. Nuestro actual sistema de propiedad de los recursos energéticos fósiles y deproducción de energía ha generado cambios e impactos que afectan  la naturaleza y a las personas.



Si observamos con atención, gran parte de los cuerpos y objetos de nuestro entorno cambian en el transcurso del tiempo. Por ejemplo, las hojas caen de los árboles, el césped crece, las aves vuelan, etc. Dichos cambios y procesos ocurren gracias a la energía, y sin ella, nuestro mundo no experimentaría cambio alguno. Desde la Antigüedad, el ser humano ha utilizado distintas formas para aprovechar y producir energía, como emplear el calor del Sol para secar pieles y telas, hasta cocinar los alimentos usando el fuego.

Por miles de años, el calor generado por la combustión de la madera fue la principal fuente de energía. A partir de ella, el ser humano pudo desarrollar actividades como la alfarería y la metalurgia.

De la mano con el descubrimiento de nuevas formas de utilizar la energía, comenzaron a surgir las primeras civilizaciones y su desarrollo involucró una mayor demanda de recursos energéticos. Sin embargo, la energía proveniente de la combustión de la madera no fue la única fuente energética usada por el ser humano. En la agricultura y el transporte, se utilizó la energía aportada por la tracción animal, en la navegación se empleó la energía cinética aportada por el viento y para procesar recursos como los granos y las semillas se utilizó de los cauces de agua o viento para dar movimiento a los molinos.

La energía térmica generada por uso del carbón mineral fue la impulsora de la Revolución Industrial. Entre los siglos XVIII y XIX, gracias a ella y a inventos como la máquina a vapor, el mundo experimentó uno de los mayores cambios de su historia. La energía aportada por dicho recurso pudo abastecer una amplia gama de actividades, como el transporte –marítimo y terrestre–, la industria y la agricultura. El carbón también fue utilizado para producir gas, el que permitió iluminar los hogares y las ciudades y, con ello, las actividades del ser humano no se restringieron solo a las horas del día.

Con la invención del alternador eléctrico se produjo una nueva forma de energía, la electricidad. El avance de la Física entregó al ser humano conocimiento para generar electricidad a partir de múltiples procesos, ya que la energía puede ser transformada. De esta manera, se produjo electricidad a partir de la combustión del carbón, del gas y del petróleo, además de generarla utilizando la energía mecánica del agua y del viento. En 1882, Thomas Alba Edison se puso en funcionamiento la primera red de energía eléctrica del mundo que proporcionó 110 voltios de corriente continua a cincuenta y nueve clientes de Nueva York en EEUU. A finales de la década de 1880 surgen las redes de corriente alterna concepto iniciado por Nikola Tesla y respaldado por George Westinghouse. La rivalidad entre ambos sistemas se definió en favor de la corriente alterna por proveer mayor seguridad y eficiencia de la distribución de energía.

Grandes redes eléctricas se distribuyeron en el mundo durante el siglo XX, sin embargo la sociedad del siglo XXI debe afrontar los desafíos de igualdad social, sustentabilidad y cambio climático.

En la década de 1940 se creó el primer reactor de fisión de la historia, lo que dio inicio a la era nuclear, en la que la energía pudo ser producida a partir de la manipulación de la materia, a nivel atómico. La energía nuclear no contribuye al cambio climático, sin embargo sectores sociales no la aceptan como opción debido a sus riesgos y al impacto de sus residuos.

El siglo XXI nos exige repensar la solución que tenemos, la sociedad no busca la electricidad o los combustibles en sí mismos, desde cualquier fuente o infraestructura que provengan, la sociedad busca satisfacer sus necesidades de transporte, iluminación, hogares climatizados, cocción y conservación de alimentos, entretenimiento y comunicaciones. .

Surgen poderosas nuevas opciones que hoy comienzan a transformar los mercados de la energía y las costumbres de la sociedad: telefonía celular, redes de información, iluminación LED, redes inteligentes, generación distribuida, energías renovables, microredes, entre otras.