Energía y medio ambiente

La energía constituye un insumo vital para el desarrollo del país. Sin embargo, su producción, transporte y consumo trae como consecuencia impactos en el medio natural y social, cuyos efectos pueden ser de carácter local o global.



Históricamente se ha sostenido que el crecimiento económico va directamente acompañado de un aumento en el consumo energético, lo que ocurre por diversas razones. En el caso de Chile, está estrechamente ligado a una mayor producción minera, a la mejoría en la calidad de vida de las personas y al crecimiento del parque automotriz.

Pese a los beneficios de este crecimiento, la producción, el transporte y el consumo de energía presentan impactos ambientales en diferentes niveles, cuyos efectos pueden ser de carácter local o global. Para mitigarlos, Chile cuenta con políticas e instrumentos que buscan proteger el medio ambiente frente a los diversos proyectos e iniciativas de infraestructura energética, así como también en los relativos al consumo.

La Ley de Bases del Medio Ambiente establece tres instrumentos de Gestión Ambiental aplicables al sector: Normas Ambientales (calidad y emisión), Planes de Descontaminación o Prevención, y Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Así es posible regular todo tipo de iniciativas ligadas al mundo de la energía, desde terminales regasificadoras, pasando por líneas de transmisión, hasta pequeñas y grandes centrales de generación. A su vez, cuenta con una norma de emisión para las generadoras termoeléctricas, limitando los contaminantes locales que pudieran emitir.

Si bien el marco legal se encuentra bajo la administración del Ministerio del Medio Ambiente, el Ministerio de Energía ha comprometido trabajar en el resguardo ambiental y social de las zonas de construcción y operación de los proyectos energéticos. Para ello, hará uso de la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) en los procesos de gestión territorial y apoyará el mejoramiento de la regulación ambiental que se aplica a los proyectos energéticos, colaborando en el desarrollo de instrumentos específicos para el sector.

Todo esto considera que la variable ambiental debe estar incorporada al momento de la toma de decisiones en materia energética, tanto a nivel gubernamental como del sector privado, y cada vez más, la ciudadanía, ya toda vez que no existen proyectos que estén libres de efectos adversos.

Mejoras propuestas

El Ministerio de Energía ha propuesto en su agenda energética el mejoramiento de las condiciones mínimas para la evaluación y desempeño ambiental, a través de diversos instrumentos de información. Entre ellas se encuentran:

  • Desarrollo de guías específicas o normativas atingentes para mejorar la calidad de la información de los proyectos energéticos que ingresan al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
  • Desarrollo de guías de buenas prácticas para la identificación y gestión de riesgos e incertidumbres, así como la mitigación y compensación de impactos ambientales de proyectos energéticos en aquellos aspectos no normados.
  • Información sobre el desempeño ambiental, para lo cual se desarrollarán indicadores ambientales específicos y benchmarks internacionales para la industria energética.

Eficiencia Energética

Además de la generación energética, hay otro factor relevante que influye y demanda una oferta creciente de energía: el consumo. Desde el año 2006, el sector público viene trabajando en una política de Eficiencia Energética con el propósito de incorporarla como una fuente de energía limpia, económica y accesible.

Cuatro años después, y con la creación del Ministerio de Energía, se fundó la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), que vino robustecer la institucionalidad y a promover, fortalecer y consolidar el uso eficiente de la energía en el país. Adicionalmente, el gobierno se asumió el compromiso de crear un marco legal para hacer de la Eficiencia Energética una política de estado a de largo plazo y reducir el consumo energético en un 20% al año 2025.

  • Normas que rigen al sector

    • Normas Ambientales de calidad: dictadas por medio de un Decreto Supremo, establecen los valores de las concentraciones y períodos máximos o mínimos permisibles de elementos, compuestos, sustancias, derivados químicos o biológicos, energías, radiaciones, vibraciones, ruidos o combinación de ellos, cuya presencia o carencia en el ambiente pueda constituir un riesgo para la vida o la salud de la población (normas de calidad primarias); o cuya presencia o carencia pueda constituir un riesgo para la protección o la conservación del medio ambiente, o la preservación de la naturaleza (normas de calidad secundarias).

      Ejemplo de ello son las normas de calidad del aire que regulan emisiones de material particulado fino y respirable, anhídrido sulfuroso, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y ozono.

    • Normas Ambientales de emisión: dictadas por medio de un Decreto Supremo, establecen límites a la cantidad de contaminantes emitidos al aire o al agua que pueden producir las instalaciones industriales o fuentes emisoras en general. El objetivo de estas normas puede ser la prevención de la contaminación o de sus efectos, o bien ser un medio para restablecer los niveles de calidad del aire o del agua cuando estos han sido sobrepasados. Su aplicación puede ser a nivel nacional o a nivel local dependiendo del objetivo de protección que tenga la norma.

      Ejemplo de ello es la norma de emisión de centrales termoeléctricas, norma de emisión de residuos líquidos a aguas marinas y superficiales continentales, norma de emisión de residuos líquidos a aguas subterráneas y norma de emisión de ruidos molestos.

    • Planes de Descontaminación o Prevención: instrumento de gestión ambiental que tiene por finalidad evitar la superación de una o más normas de calidad ambiental primaria o secundaria, en una zona saturada o latente.
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